El curso aborda las relaciones entre comunicación, poder y territorialidades desde una
perspectiva latinoamericana, crítica e interseccional. Propone analizar los procesos
comunicacionales como dimensiones constitutivas de los territorios, en tanto producen
visibilidad, configuran sentidos de pertenencia y participan en la disputa por las formas
de habitar, representar y defender los espacios comunes.
Desde este enfoque, el territorio es entendido como una construcción material, histórica
y política, pero también simbólica, comunicacional y tecnológica. El curso prestará
especial atención a América Latina y el Caribe, donde las territorialidades están
atravesadas por desigualdades de género, clase social y procesos de racialización.
Asimismo, se analizarán los vínculos entre comunicación, tecnologías digitales,
conflictos socioambientales, extractivismos y formas de resistencia territorial.
El curso se organiza en torno a tres ejes analíticos. El primero aborda la comunicación
como una dimensión constitutiva de los territorios. Los discursos públicos, las
plataformas y los productos comunicacionales en general intervienen en la producción y
disputa de diferentes territorialidades, legitimando relaciones de poder y resistencias.
El segundo eje analiza el modo en que, en la etapa actual del capitalismo, los países de
la región latinoamericana y caribeña atraviesan procesos de reordenamiento territorial
que evidencian continuidades con formas históricas de colonialidad. En este marco, las
tecnologías digitales son abordadas como mediaciones comunicacionales, pero también
como infraestructuras materiales, económicas y políticas que dependen de minerales,
energía, agua, trabajo humano y cadenas globales de extracción, producción y descarte.
El tercer eje se centra en las experiencias de movimientos sociales (feminismos,
comunidades indígenas, organizaciones territoriales, redes de activismo digital) y
reflexionar sobre las estrategias comunicacionales mediante las cuales estos actores
producen visibilidad, disputan sentidos, defienden territorios y construyen formas de
resistencia frente al despojo, la violencia, la exclusión y el extractivismo.